28 de agosto de 2010

LA COMUNA DE BARRANCA PRIMERA EXPERIENCIA SOCIALISTA DE COLOMBIA


(Autora: Jenny Bautista)

En las décadas de los 40 y 50 del siglo XX, Colombia vivió la llamada “Violencia”, época marcada por el bipartidismo y su disputa por el poder político. Pero también fue una guerra por intereses económicos y el despojo de las tierras por parte de la oligarquía a miles de campesinos que terminaron pagando con su sangre o abandonando sus pequeñas parcelas por miedo a ser asesinados.

Como rechazo a tantas muertes, en 1948 bajo el mandato del conservador Mariano Ospina Pérez, el 7 de febrero a las 4 de la tarde se organizó la “Manifestación del Silencio”, en donde una multitud callada partió en Bogotá, desde la Plaza de Toros hasta la Plaza de Bolívar, en el más diciente silencio a protestar por la muerte de tantos inocentes del pueblo. Allí, Jorge Eliecer Gaitán pronuncio su Oración por la Paz, clamando el cese de tanta violencia:

“… la capital de Colombia ha presenciado un espectáculo que no tiene precedentes en su historia. Gentes que vinieron de todo el país, de todas las latitudes, de los llanos ardientes y de las frías altiplanicies, han llegado a congregarse en esta plaza, cuna de nuestras libertades, para expresar la irrevocable decisión de defender sus derechos”

Jorge Eliecer Gaitán, abogado de profesión, comenzó a reivindicar la lucha por los derechos del pueblo colombiano y a rechazar la violencia oligarca contra los obreros, mujeres, campesinos, estudiantes, trabajadores ambulantes, maestros, artesanos. En sus discursos utilizaba la jerga popular y hacía alusión a las problemáticas de los sectores, lo que generó un gran movimiento a lo largo del país por la situación que se vivía de violencia, miseria, explotación en lo generalizado del pueblo colombiano.

Aunque era de estirpe liberal criticó duramente la oligarquía representada por los dos partidos tradicionales: “no me cansaré de afirmar que las dos castas, la liberal y la conservadora, que se turnan en el poder y en ocasiones lo ejercen conjuntamente, son una misma cosa: la oligarquía, el país político.” Propugnaba en sus discursos por la instauración del socialismo, por la unidad del pueblo y de la clase media.
En ese contexto Jorge Eliecer Gaitán enarboló las banderas de un movimiento popular a nivel nacional, y todos los viernes en la noche en el Teatro Municipal de Bogotá, Gaitán dictaba conferencias políticas, en donde se reunían todos los sectores populares y estas eran transmitidas por radio a todo el país.

Barrancabermeja, no era la excepción, allí el mensaje de Gaitán era bien recibido por sus habitantes, especialmente los obreros, pues en ese lugar se vivía un contexto particular por sus pésimas condiciones laborales, la explotación de mujeres y niños por parte de las empresas extranjeras que extraían el petróleo en la zona.

Un hecho para resaltar, se presentó en Barranca en el año 1948, fue la huelga de los obreros organizados en la USO contra la Troco; se buscaba que no se otorgara la Concesión de Mares, por parte del gobierno de turno, para que de esa manera la empresa extranjera no continuara explotando los campos de petróleo. Los obreros exigían la defensa de los recursos naturales y la nacionalización del petróleo.
La Troco amenazaba que si no se renovaba el contrato generaría despidos masivos de trabajadores, por lo que el gobierno trató de disolver la huelga por todos los medios y la declaró ilegal, pero el aparato judicial dijo que era legal por los intereses nacionalistas que tenía y porque no se trataba de servicios públicos.

La huelga duro 58 días y los obreros obtuvieron una victoria sin precedentes, pues el laudo arbitral falló a su favor y condenó a la Troco a que continuara con sus actividades, no hubo ningún despido y la concesión no se volvió a renovar, situación esta que genero un ambiente de entusiasmo y fuerza a los procesos de lucha y se generaron las bases de la empresa pública y colombiana ECOPETROL.

El 9 de abril de 1948, en Barranca, al conocerse la muerte del líder popular de la época, Jorge Eliecer Gaitán, al igual que en el resto del país se presentaron manifestaciones populares en rechazo a su muerte, pero en este municipio del país por el fervor de luchas obreras, se dio una experiencia única y poco contada de nuestra historia, la COMUNA DE BARRANCA:

“Frente a los balcones de la Alcaldía se hallaba amotinada una multitud de más de mil personas. Hervía la protesta… Desde la calle las masas exasperadas comenzaron a gritar: ¡Que viva Rangel en la Alcaldía! ¡Que el Alcalde sea Rangel!. Rafael Rangel Gómez, gaitanista consumado, estimado por todos los que lo conocían y quien se hallaba presente decidió sin ninguna vacilación aceptar el mandato que el pueblo desde la calle, le otorgaba. Se posesionó de inmediato, pues el alcalde oficialista, Simón Galvis, hacía rato había desaparecido.

Acto seguido la gente constituyó, con gritos furibundos, una Junta Revolucionaria. Ellos mismos así la bautizaron. ”

A partir de ese momento la policía departamental entregó las armas y se puso a disposición del nuevo alcalde Rafael Rangel, el primer alcalde socialista de Colombia; el pueblo controló las comunicaciones (teléfono, telégrafo, correo), se apoderó de los barcos que se encontraban en el muelle, decretó la ley seca, bloqueó el aeropuerto, controló el río Magdalena y cerró los prostíbulos, cuyas trabajadoras se pusieron a las órdenes de la revolución. Los presos fueron dejados en libertad, los obreros realizaban la labor de vigilancia y la Junta Revolucionaria decidió proteger a las altas personalidades conservadoras, que se refugiaron en las viviendas de liberales prestigiosos y los demás conservadores se llevaron a la cárcel para evitar que fueran lastimados o asesinados. A los directivos y empleados de la Troco se les respetó la vida y estos dijeron que todos los bienes de la compañía quedaban a disposición del pueblo a cambio.

En esta experiencia no faltaron los alimentos, hubo varios puntos de la ciudad en donde se instalaron cooperativas que se encargaban de distribuirlos de manera proporcional entre los habitantes.

Con la comuna empezó el asedio del gobierno central con sobrevuelos lanzando volantes, y anuncios de incursión militar al puerto petrolero, pero el pueblo tomo medidas para evitar que esto sucediera y amenazo con destruir con explosivos las instalaciones de las petroleras.

Los obreros construyeron varias armas caseras, bombas y hasta algunos cañones con elementos de las empresas petroleras para defender la Comuna, y hasta se realizó un desfile de parada militar convocado por la Junta Revolucionaria.

La experiencia de la Comuna duró 14 días. El ejército irrumpió pacíficamente luego de que a través de las comunicaciones con Bogotá la Junta Revolucionaria comenzara a ceder debido a los sobrevuelos y permitió que una comisión de la Dirección Liberal fuera hasta Barrancabermeja para negociar. Allí estos representantes dijeron falsamente que el país estaba gobernado por liberales, que la revolución había triunfado en todo el país y que no habrían represarías contra ellos. El pueblo impuso algunas condiciones para entregar las armas, entre ellas “que nombraran Gobernador de Santander a un liberal; que la Alcaldía de Barranca fuera uno de los miembros de la Junta y que se destituyeran a todos los conservadores de la administración pública”. La Junta se dejó engañar, cerró el acuerdo y “a espaldas del pueblo aceptó la imposición de que el ejército se tomara la ciudad sin disparar ni un solo tiro”.

Los acuerdos nunca se cumplieron. Los miembros de la Junta, el Alcalde Rafael Rangel y varios activistas, fueron juzgados en un consejo de Guerra y continúo con más ahincó la arremetida conservadora.

Notas finales:

1. Con información tomada de: BUENAHORA, Gonzalo. La Comuna de Barranca. Editorial Leipzig. Bogotá.

2. Agradecimiento especial a la autora por permitir esta publicación.

3. La foto es la panorámica nocturna de la Refinería de Barrancabermeja

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